Este lugar siempre tiene luz

Poemas de los libros de Lydia Raquel Pistagnesi Eres el paisaje que se adentró en mi sangre... El grito que acompaña mis silencios... La mirada que se esfuma en el crepúsculo Cuando asoman las lágrimas

domingo, 28 de octubre de 2012

                                                                                        Oda a América


América:

América, milagrosa y agreste
con tus claros oscuros, tus praderas.
tus valles y tus cumbres donde anidan
las elípticas alas de nuestra historia.
Allí habitaban seres de piel cobriza,
 tribus pacíficas o guerreras, nómades,
arraigadas a costumbres sagradas

Año 1492:

Era la hora de los mortales.
El azar abrió la compuerta de las aguas
y enormes canoas detuvieron su marcha.
De ellas bajaron seres de clara piel
barbados, con penachos plateados
cubriendo sus cabezas.
Absortos ante el trémulo paisaje descubierto
y los aborígenes se acercaron fascinados
por el esplendor de cuentas coloridas
y mágicos espejos, ingenua curiosidad,
pureza de alma.

¡Eran amigos!:

Cuando los visitantes se marcharonabra
seguidos por el eco de quiméricas palabras
y senderos de fábulas,
ellos levantaron sus manos en señal de adiós.

Tiempo después :

El mismo mar, trajo a otros seres,
pero estos desparramaban muerte
por sus manos de acero.
El Dios Inti escuchóó desde lo alto
el terrible alarido de dolor,
y un extraño silencio inundóó el firmamento.
La Sabia Pachamama quiso gritar, no pudo,
aquellos visitantes no eran Dioses,
los Dioses no castigan, ni derraman sangre
de aquellos que veneran su existencia.

América:

Invadida, herida, desbastada
por una irrelevante conquista,
En el atardecer, los falsos Dioses
ávidos de placer, violaron mujeres,
robaron riquezas,sembrando muerte
cabalgando en monstruos desconocidos
en esta  bella tierra virgen.

La historia continuóó: 

Ya no hubo tregua para nadie
ante esa insaciables sed de avaricia .
La pólvora trinfó sobre lanzas y flechas,
convirtiendo a sus dueños reales en esclavos.
Las verdes hojas, presagiaban primaveras,
cuando en los campos de batalla
los hombres de piel cobriza
sufrieron la mas cruel de las derrotas.
El alba, desdibujó mareas de ceniza
y vísceras sangrientas, sobre soles sin murallas.

Al llegar la noche:

El templo sagrado de las estrellas
descorrió el velo de una vida distinta
dolorosa, lamentable, sin futuro.
Quebradas lágrimas en párpados cansados.
Danzas proféticas cambiando la historia,
sobre oxidados horizontes, donde anidó el terror.
El hombre blanco se apodero de la nueva tierra.

América:

Fue edificada por seres foráneos
mientras que el aborigen quedóó 
 en la marginalidad de la memoria
con leyendas escritas en cuadrantes de sombras.
En la montaña, el cóndor lloró por primera vez.
América espera aún la resurrección de su pasado,
justicia para sus tribus, dueños hoy de la nada.

Pero un día:

Cuando se enciendan firmamentos memoriosos,
se elevará la voz del pueblo, cansada de injusticias
y abrazados todos los habitantes de este suelo
sin importar el color de la piel, tomados de la mano 
marcharán por la igualdad  de América

Lydia Raquel Pistagnesi                                Escrito para Mosaico Cultural del Perú
                                                                   

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