Este lugar siempre tiene luz

Poemas de los libros de Lydia Raquel Pistagnesi Eres el paisaje que se adentró en mi sangre... El grito que acompaña mis silencios... La mirada que se esfuma en el crepúsculo Cuando asoman las lágrimas

miércoles, 17 de agosto de 2011

"Carlitos y el Ángel" cuento para niños






























Carlitos y el Ángel

Carlitos llegó al hospital una fría mañana de julio, lo que comúnmente llamamos un gato barcino, según la jerga gatuna, suave, peludo, juguetón.
Fue adoptado inmediatamente por el Equipo De Terapia Intensiva en Unidad Coronaria, hasta su jefe no se opuso a la decisión de su gente, lo que ya era mucho decir.
Martha, era admirada por sus conocimientos y su habilidad con el bisturí en todo tipo de operaciones, pero, terrena, objetiva, con un humor ácido y directo, quizás resabios de aquella infancia distante.
Hija de padres también profesionales, demasiado ocupados para prestarle atención, dejaron esos menesteres en manos del servicio domestico que hizo lo que pudo.
Martha era agnóstica, no toleraba en su presencia comentarios de fenómenos para normales, tan comunes en aquellos que se codean diariamente con la muerte, eso le traía aparejado fuertes controversias, con sus pares y con los familiares de enfermos de Terapia Intensiva, ellos solo le pedían estar con el enfermo sosteniendo sus manos en señal de protección. El Rotundo_No_ de la medica los apabullaba._La familia solo entorpece el trabajo del profesional, la ciencia no comulga con los sentimientos_Solo esas palabras y se retiraba sin sin ver las lágrimas que corrían por el rostro de sus interlocutores.
Carlitos fue creciendo y adueñándose del lugar, primero fue el depósito, mas tarde la sala de estar, después demostró su independencia, mostrándose como dueño y señor del hospital.
Camas, armarios, no presentaban obstáculos para sus travesuras, su vida transcurría entre caricias y juegos. Mas de una vez alguno de los médicos, debía sacarlo de la cama de algún enfermo terminal, cosa que disgustaba sobremanera a Carlitos y dejaba asombrado al médico.
Cuando Martha se cruzaba con él, el pequeño felino se erizaba esquiándola, como si ella se tratara de algo peligroso y desagradable, reacción que arrancaba una sonrisa tibia que dulcificaba el rostro de la medica.
Así pasaron dos años.............
Una mañana ,cuando Martha realizaba su clásica recorrida con su auxiliar por las salas, encontró al micifuz tirado en uno de los pasillos. Inmediatamente lo llevaron a la sala de la doctora y lo revisaron minuciosamente notando un raro bulto en su estómago.
Después de varios estudios detectaron el problema, el diagnostico era terrible (Tumor canceroso avanzado con pocas posivilidades de vida.
Desde ese momento todo el personal del hospital, se turnó para atenderlo en sus horas libres.
El paso del tiempo fue implacable. Carlitos se convirtió en algo desagradable a la vista; su carácter juguetón desapareció, se díscolo y agresivo.
Un atardecer, mientras Martha contrariada por los problemas cotidianos del hospital y enojada por con su auto que se había descompuesto arrancar, se dirigió a la parada del autobús, allí fue cuando reparó que en un zaguán lindero al hospital estaba recostado Carlitos, él nunca había salido de sus dominios, Tenía los ojos vidriosos y un hilo de baba escapaba de su boca. Trató de levantarlo para regresarlo al hospital y atenderlo, pero él la araño sin compasión, contrariada se alejó.
En ese momento reparó que un joven que pasaba y se arrodillaba junto a Carlitos y una de sus manos comenzaba a acariciarlo.
Martha observó como los ojos de ambos entablaban un dialogo sin palabras. Sintió un escalofrío recorrió su espina dorsal._ Allí estaba la clave, esa energía que se transmite cuando hay amor y que ella nunca quiso entender a pesar los ruegos de los familiares de los enfermos.
Se ahogaba, necesitaba hablar, se acercó a ellos y tocó el hombro del muchacho_ ¿ Sabe joven?, Carlitos es la mascota del hospital, está enfermo_ ... Silencio, ninguno de los dos le prestó atención.
Retrocedió la rabia le nublaba los sentidos; en ese momento su asistente que también iba a tomar el autobús_Que te pasa? _Mira_ contestó la Médica_ Carlitos esta muy mal y ese muchacho_ señaló con el dedo hacia el zaguán, pero allí solo estaba Carlitos, extendido cuan largo era, el pelaje brillante, la picardía de antaño y una paz increíble..............

¡¡¡¡¡¡¡PARECÍA DORMIDO!!!!!


Lydia Raquel Pistagnesi Del libro "En el nombre del Ángel"


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